Hoy, 4 de marzo, entran en vigor las reformas al Código Civil y Código de Procedimientos Civiles del D.F., donde se contempla el derecho a la adopción en parejas LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transgénero).
Desde que en octubre de 2009 activistas homosexuales presentaron a la Asamblea Legislativa del D.F. una propuesta para reformar las sociedades de convivencia y el derecho a la adopción, están en debate dos discursos y un olvido.
El primer discurso proviene de las opiniones ya conocidas donde la moral personal rige ciertas etiquetas: la gente cree que la homosexualidad es antinatural y sucia.
El segundo discurso es consecuencia del anterior y transforma el asunto privado en público y político: como la homosexualidad es así, se tolera que gays y lesbianas se unan en matrimonio, pero no que adopten niños.
El tercer factor es un olvido. Tiene que ver con el objeto de la legislación: los niños y niñas que buscan un hogar, en este caso formado por una familia homoparental. Están en el centro del debate, pero no opinan.
En México, Constanza es un ejemplo del ojo del debate, pero su felicidad no depende únicamente de tener un papá y una mamá en casa, como le sucede a otros amiguitos suyos, hijos de padres divorciados o solteros.
La existencia de núcleos familiares creados a partir de dos papás o dos mamás es un hecho real en nuestro país desde hace años, y ahora la ley le quita el velo.
No se trata de una problemática social, es solo un nuevo escenario que se presenta ante los mexicanos.
Una realidad que tuvo sus inicios en 2001, en Holanda, el primer país en permitir la adopción a parejas homosexuales.
Le siguieron EU, Dinamarca, Suecia, Canadá, Alemania, Francia y España. En 2006, se agregaron Islandia y Bélgica y dos años más tarde, Noruega.
En estas naciones se permite la adopción, aunque algunas localidades tienen el derecho de rechazar una disposición legal de carácter nacional. Por ejemplo, New Jersey la acepta, pero Florida y Utah la rechazan.
Sudáfrica ha reconocido este derecho desde 2002, pero en el resto de África es ilegal.
En América Latina el asunto se ha vuelto mucho más complicado, a partir de una fuerte influencia de las insituciones religiosas de origen cristiano.
No sin debate de por medio, Uruguay ha sido el primer país en aceptar matrimonios homosexuales y adopciones, apenas en septiembre del año pasado.
El D.F. con su nueva ley sería el segundo ejemplo en el continente, pero México aún está en pañales. Las familias homoparentales ni siquiera forman parte de las estadísticas, aunque son una realidad.


Todos tenemos derecho a amar a quien se nos de la gana, pero al hacer un análisis profundo de las leyes naturales, principalmente las que rigen la creación de la vida, incluso de los animales irracionales puedo concluir que se puede tener amigos para amar, pero el culo se hizo para defecar, y el pene para orinar y crear hijos con una matriz, no trate de inventar lo que ya está inventado, tenemos que evolucionar como raza humana, no retroceder más abajo que los propios animales irracionales entienden mejor que ellos, macho y hembra... Este decreto no es evolución, es la consecuencia aberrante de la incapacidad de resolver problemas naturales, sociales, económicos, políticos y morales y de que el hombre deje de aceptar su verdadera misión en la tierra que es preservarla, cuidarla. Nos debemos regir por principios universales antes que por derechos y obligaciones. Todo esto puede parecerles normal, pero jamás, que les quede claro, jamás será algo natural y los seres antinaturales destruyen.