Los astrónomos emprendieron una nueva carrera para encontrar mundos similares a la Tierra. Buscan planetas extrasolares, mejor conocidos como exoplanetas. Estos son cuerpos que orbitan una estrella que no sea nuestro Sol.
De acuerdo a Jean Schneider, del observatorio de París, hasta el 11 de enero se han detectado 424 exoplanetas.
El primero fue el HD 114762 b en 1989. Este planeta se encuentra a 132 años luz de distancia de nosotros, y orbita en la Constelación Coma Berenices.
En 2009 se descubrieron 85 exoplanetas. Tan sólo en lo que va del año, se han descubierto nueve más.
La razón de este boom es muy simple. Los astrónomos ya encontraron dónde tienen que buscar, este lugar se llama la zona de Goldilocks, es decir, la zona de “ricitos de oro”. Un lugar parecido al tazón de sopa elegido por ricitos de oro en el cuento: ni muy caliente, ni muy frío.
Un lugar en el espacio colocado a cierta distancia de una estrella madre para que un planeta pueda existir y tener incluso, agua líquida en su superficie.
Entre más calor libere la estrella, más alejada de ella debe estar un planeta para tener condiciones habitables.
La mayoría de los exoplanetas tienen una masa similar a la de Júpiter o Saturno. Este último tiene un diámetro de 120 mil kilómetros, muy superior a los 12 mil 756 de la Tierra. Será hasta la siguiente generación cuando sea posible tener imágenes concisas de ellos.
La mayoría de los planetas se han encontrado usando la espectroscopia de Doppler. Ésta arroja datos sobre los exoplanetas midiendo el cambio en la longitud de las ondas de luz generadas por el origen, es decir la estrella alredor de la cual orbita el exoplaneta, dependiendo si éste se está acercando, lo cuál genera una luz azul, o alejando, generando una luz roja.
Con el lanzamiento del telescopio Kepler de la NASA en marzo pasado, el cual buscará exoplanetas en más de 150 mil estrellas, la cantidad de nuevos mundos encontrados no hará más que aumentar.