Nació en Londres y creció en Thatcher (Inglaterra o EU). Ellie Harrison es una artista contemporánea que se dio cuenta que la industria, sociedad y cultura se han ido transformando como resultado de sus políticas.
Los destellos de crear y reinventar comenzaron cuando coleccionaba adornos, borradores, canicas y un sin fin de objetos que acomodaba en las repisas de su cuarto, sin notar ninguna otra cosa.
Estudió arte en Nottingham a sus 19 años. Esos estudios fueron pieza clave para que entendiera la esencia del arte contemporáneo y en lo que éste puede llegar a convertirse.
Para ella, el punto de fuga y el sentido de todo son las ideas. El objetivo del arte no es educar sino abrir mentes y entretener, ofreciendo una perspectiva alterna de las cosas, un cambio en la percepción para que a futuro, puedan verlas un poco diferente.
El interés y la atención de Ellie se encuentran enfocados en el arte que investiga las estructuras políticas y sociales que dictan la forma en que nos comportamos como individuos. También en las estructuras que son o muy pequeñas o muy grandes como para notarlas.
“El año pasado ‘renové’ una vending machine vieja para que regalara papitas solamente cuando las noticias relacionados a la recesión protagonizaran los titulares en la página Web de la BBC”.
Disfruta trabajar con objetos que encuentra, casi siempre es material relacionado con ocio y juego, como las máquinas de palomitas que usó como parte de su instalación The History of Financial Crises.
Por lo general, los objetos que dan vida a sus obras son cosas que despiertan nostalgia en ella o algunas que le hayan causado cierta fascinación u obsesión cuando era niña.
Trabaja en el contexto de las galerías o en la resma pública e incita a la audiencia a participar activamente como en el Desk Chair Parade que organizó con su amiga, la artista Adele Prince, el verano pasado.
Su talento busca implicar sutilmente al espectador, animarlo a formar una relación intrínseca o aunque sea hacerlo sentir que es parte.
Considera al dadaísmo o ‘dada’ como el movimiento artístico de mayor inspiración del siglo, inclusive antes de su tiempo. Se identifica con el ethos “anti-arte” del movimiento.

